Vivo en un país libre, cual solamente puede ser libre en esta tierra, en este instante, y soy feliz porque soy gigante. Pequeña serenata diurna. Silvio Rodríguez. Hay días en los que uno amanece claro y feliz escuchando la pequeña serenata, como si regresase del monte, quién sabe, a lo mejor de algún sueño florido y montaraz, y le sonríe a la vida. El horroroso bochorno se fue, ya estás en septiembre, ese mes que tanto te gusta, revolotean en tu cabeza cientos de golondrinas en forma de alegres canciones aladas. El lado más racional y más imbécil de tu cabeza, casi tan aguafiestas como ese tipo que pulula por la Junta Municipal del barrio, te quiere cortar el rollo convenciéndote de que solo son ilusiones (benditas ilusiones), que todo está igual que ayer. Pero tú ignoras esas apreciaciones y canturreas: " Felicidad qué bonito nombre tienes... " y te sonríe la chica marroquí de la frutería, te habla de sus largas ...
Cuatro (o cinco) luces . Cuando sube el café. Cuando fluye la tinta y se transforma en caudal. Cuando vos reís. Cuando, de repente, me sueltas: "Eres el mejor papá del mundo" Cuando somos más y soy menos. ... y algunas sombras. Cuando se instala el rencor entre tus cejas y ya no sonríes, nunca . Cuando n unca está tan, tan lejos. Cuando las palabras son pájaros que no saben volar. " Cuando al punto final de los finales n o le siguen dos puntos suspensivos . "* Cuando me muero de miedo . *Puntos Suspensivos. Joaquín Sabina .