"Escribo desde que NO tengo uso de razón." Con esta declaración de intenciones se presenta Adolfo Gasca, un escritor vocacional y auténtico, "prometedor aunque ya talludito", cuya pluma navega con maestría por el realismo social, adentrándose a menudo en los recovecos del relato corto y el microrrelato, con sutiles y reveladores toques de realismo mágico.
La escritura de Adolfo es un reflejo de su mirada analítica sobre el mundo: honesta hasta la médula, y frecuentemente aderezada con un característico sentido del humor, sarcasmo e ironía. Desde su perspectiva autoescogida "con un pie dentro y otro fuera del sistema", explora con agudeza las complejidades de la salud mental (y su intrínseca relación con el acto de escribir), las intrincadas relaciones sociales tanto en el bullicio urbano como en la calma rural, la omnipresente hipocresía y las paradojas que todos albergamos. Su obra busca dejar un "poso", invitando al lector a reflexionar sobre convenciones sociales arraigadas y a cuestionar juicios superficiales, como se evidencia en relatos como "Don Alberto".
La gran pregunta que sobrevuela su narrativa es existencial: "¿Cómo adaptarse de forma satisfactoria a un mundo tan despiadado y a la vez tan maravilloso?". Pero también le impulsan las cuestiones inherentes al oficio: "¿Cómo conseguir escribir el mejor texto dentro de mis posibilidades? ¿Cuáles son mis límites?". Para Adolfo, escribir no es un simple hobby, sino una forma de vivir, una herramienta para procesar la realidad y una prueba de resiliencia, especialmente tras episodios depresivos. Su compromiso con la escritura se vio reforzado y profesionalizado gracias a su dedicación al Taller de Narrativa dirigido por los escritores argentinos Emilio Teno (su tutor) y Mariano Taborda, una experiencia que describe como "casi mágica". Escribir, para él, es también un reto para vencer la timidez y una vía para conectar con otros apasionados por las letras.
La perspectiva "desde los márgenes" no es una pose, sino una elección consciente que le permite observar y autoafirmarse, gustando de "ir a su rollo" y pensar por sí mismo, con una predilección por lo rural y un sano escepticismo hacia el consumismo mainstream. Esta visión "talludita" se nutre de una rica amalgama de vivencias: desde su experiencia laboral en depuradoras, conectada a su formación ambiental (Técnico Superior en Salud Ambiental y estudios de Ciencias Ambientales), hasta su valiente y honesta travesía personal con el Trastorno Afectivo Bipolar (Tipo II), un proceso vital de aceptación y adaptación. Se considera ecologista y este compromiso también se vierte en su forma de ver el mundo.
Este mismo compromiso con la realidad se manifiesta en su participación en antologías solidarias como "El regalo de la vida" (Athalia Ediciones) y "Escritos para la esperanza" (Tentetieso Ediciones), ambas en favor de los afectados por la DANA.
Adolfo Gasca espera que sus lectores se sientan reflejados en sus historias, que las sientan cercanas, cotidianas, y que estas les impulsen a replantearse aspectos de las relaciones humanas. Valora enormemente el diálogo, la crítica constructiva y saber si sus relatos han "removido algo por dentro" a quien los lee.
Puedes seguir el viaje literario de Adolfo, leer sus reflexiones y descubrir más sobre su obra en su blog de autor y en su perfil de Instagram. Ocasionalmente, también comparte sus ideas en Threads.
Para empezar, constatar que prácticamente, se puede decir sin riesgo a equivocarse, que hoy en día hay más escritores que lectores. El mundillo editorial, como casi todos los espacios empresariales, donde priman los beneficios, es una jungla. Cierto es que el libro y la lectura, como conceptos, tienen su lado romántico, pero si quieres dar el paso y publicar, mejor que espantes los pájaros que sobrevuelan tu cabeza. Hay que asesorarse bien, no dejarse llevar por la ilusión y aún así, es más que posible que te lleves alguna sorpresa desagradable, pero que no cunda el pánico, de todo se aprende. No todo es tan gris y tenebroso. Si perseveras y realmente es tu pasión y no una simple veleidad, acabarás encontrando tu lugar, eso sí, puede que te cueste meses o incluso años. En mi caso, mi hogar literario ha aparecido de la mano de Fátima Tirado y Suspiro Blanco y todas las chicas y chicos que componemos la fauna del sello editorial Sueños de Papel , que somos como una gran familia. Cuand...
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