Vivo en un país libre, cual solamente puede ser libre en esta tierra, en este instante, y soy feliz porque soy gigante. Pequeña serenata diurna. Silvio Rodríguez. Hay días en los que uno amanece claro y feliz escuchando la pequeña serenata, como si regresase del monte, quién sabe, a lo mejor de algún sueño florido y montaraz, y le sonríe a la vida. El horroroso bochorno se fue, ya estás en septiembre, ese mes que tanto te gusta, revolotean en tu cabeza cientos de golondrinas en forma de alegres canciones aladas. El lado más racional y más imbécil de tu cabeza, casi tan aguafiestas como ese tipo que pulula por la Junta Municipal del barrio, te quiere cortar el rollo convenciéndote de que solo son ilusiones (benditas ilusiones), que todo está igual que ayer. Pero tú ignoras esas apreciaciones y canturreas: " Felicidad qué bonito nombre tienes... " y te sonríe la chica marroquí de la frutería, te habla de sus largas ...
El Monstruo de Colores. Anna Llenas . Siempre digo lo mismo la velocidad no es lo mío, al menos la rapidez, lo mío más bien es la lentitud. La calma que en El Monstruo de Colores se pinta de verde, la paz, el sosiego, la tranquilidad. Las comas y los puntos aparte o suspensivos, la lentocidad como decimos por aquí... Algún día escribiré algo usando esas palabras malditas que se inventa Zoe o nos inventamos entre todas los mamíferos, pero esta es otra historia que será contada en su debido momento. A lo que iba es que estoy encantado con la eficacia de este ordenador después de pelear una y mil veces con mi portátil y sus bloqueos, que riete tú del famoso bloqueo del escritor , he decidido, después de pedir el oportuno permiso a su propietaria , utilizar el flamante ordenador de mesa q ue antes me intimidaba como todo lo nuevo, con su pantalla gigante y su teclado tan pequeño. Y es que es otro mundo, otro universo. Solo queda familiarizarse con las peculiaridades de...