Vivo en un país libre, cual solamente puede ser libre en esta tierra, en este instante, y soy feliz porque soy gigante. Pequeña serenata diurna. Silvio Rodríguez. Hay días en los que uno amanece claro y feliz escuchando la pequeña serenata, como si regresase del monte, quién sabe, a lo mejor de algún sueño florido y montaraz, y le sonríe a la vida. El horroroso bochorno se fue, ya estás en septiembre, ese mes que tanto te gusta, revolotean en tu cabeza cientos de golondrinas en forma de alegres canciones aladas. El lado más racional y más imbécil de tu cabeza, casi tan aguafiestas como ese tipo que pulula por la Junta Municipal del barrio, te quiere cortar el rollo convenciéndote de que solo son ilusiones (benditas ilusiones), que todo está igual que ayer. Pero tú ignoras esas apreciaciones y canturreas: " Felicidad qué bonito nombre tienes... " y te sonríe la chica marroquí de la frutería, te habla de sus largas ...
Un laptop lento, como un león dormido, como una tortuga, tan ineficaz. Respira lento. A trompicones. Como si tuviera bronquiolitis. Como una morsa con sinusitis. El café ya ha subido, vuelvo con las galletas en la mano y nada, que no se abre el maldito documento en el Word. "Eso es la tarjeta SSD " me dijo ayer Pedro. Qué maravilla tener un amigo que entiende de estas cosas. A mi todo esto me suena a chino, a chino mandarín . Dicen que lo barato sale caro y que lo caro a veces resulta, como decirlo, excesivo. También dicen, la gente dice muchas cosas, valga la buscada redundancia, que hace muchos años, a un escritor latinoamericano que había ganado un premio prestigioso le preguntaron que cómo se sentía: "Estoy agradecido y ciertamente emocionado. Es una maravilla que hayan pensado en mi, pero si miro la lista de los premiados en anteriores ediciones, siento vértigo, y no, no es falsa modestia, tan solo es que tanto dinero me desajusta el presupuesto. Imaginense, yo...