Extramuros hace frío, hay que abrigarse cuando cae la noche, los atardeceres, más que bonitos, son melancólicos. Cuando uno frena y consigue al fin descansar, cesa el ímpetu y la ilusión por acceder al recinto amurallado, hay que saber esperar a que llegue el momento. A que las puertas se abran y chirríen los goznes. Entonces se siente cierta paz, cosquilleo y otra vez, el inevitable frío que no llega a calar los huesos, pero deja las yemas de los dedos ateridas. Es entonces cuando aparecen los fantasmas y, como ya me los conozco, son viejos conocidos, los ignoro o trato de hacerlo, no obstante, al cerrar los ojos, ya en la cama, es inevitable dejarse llevar un rato por sus cantos de sirena. Extramuros de tus labios, como te digo, siento el vacío. Una oquedad que estoy aprendiendo a manejar, si es que esto es posible. La relleno con risas y conversaciones, trato de no pasar mucho tiempo solo. Es como ponerle puertas al campo, porque el agujero, como un cráter, sigue en todo el ...
Despierto temprano y desayuno con una buena noticia, no puedo evitar pensar en mis profes del taller que estarán aún en brazos de Morfeo. Dormidos pero pletoricos, al fin su proyecto va viendo la luz. Leo en el diario : "En la vigilia del centenario de su nacimiento, presentaron en Cuatro Elementos el espectáculo “Geografías de una escritura” , una propuesta multimedial que incluyó intervenciones teatrales, una exposición teórica y la proyección de un fragmento del documental que codirigen: “ A Haroldo Conti no lo conozco ”." Ayer se cumplieron 100 años de su nacimiento, Conti fue un grande, un genio. Como tantos otros tuvo una vida bien azarosa que Taborda y Teno están llevando a las pantallas de una forma magistral. ¡No se lo pierdan, en breve estará disponible!