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Pizarnik y la habitación propia

Pizarnik Los diarios de Alejandra Pizarnik son alucinantes, entre otras mil cuestiones nos muestran como una de las mentes más lucidas del siglo XX sufría entre fármacos y diagnosticos imprerfectos. Cristina Peña, una de sus biografas, afirma que:  "Pizarnik tomaba pastillas para todo, para dormir, para despertarse. A partir de cierto momento de su vida, ella es un coctel viviente y, evidentemente, hay un deterioro que se va profundizando." En 1959 la poeta argentina escribio en su diario: " recién termine de leer Un cuarto propio ( Una habitación propia , en la traducción castiza) de Virginia Woolf [...] VW es sencillamente adorable. Pero la siento un poco vieja, como del siglo pasado. Estuve pensando sobre las 500 libras al año y el cuarto propio. Yo tengo un cuarto propio, no tengo dificultades economicas apremiantes, gozo de libertad para ir a donde yo quiera. No obstante, soy el ser menos libre. " Y es que en la sencilla ecuación que planteaba la Woolf, faltab

Por lo laboral


Echando la vista atrás, Blogger para esto es una maravilla, me he topado con algo que escribí hace diez años y que tenía olvidado. En realidasd eran dos publicaciones, de mi anterior blog, dos relatos con trasfondo similar. En aquella época trabajaba en Alcalá de Henares, como siempre, a la orilla de un río. Mi vida laboral se puede relatar sumando cauces fluviales, con sus crecidas y sus épocas de carestía. He pasado del río que nace en Sierra Ministra - el Henares - a su compañero de cuenca hidrográfica, el Guadalix, otro afluente, más modesto, del Jarama. Es curioso, existe una polémica con estas cosas, poco virulenta, la verdad.
Lo dicho, os traigo la primera entrada de la serie de dos publicaciones, más que nada porque es la que más me gusta. La pongo, copiando el html directamente, por lo que quedará idéntica a la de antaño.
Si algún día os aburrís mucho, en el lateral derecho (o clickando en las tres rayas horizontales de la esquina superior derecha, si entráis aquí desde un dispositivo móvil) podéis entrar a mis dos antiguos blogs, llevo desde 2004 escribiendo tonterías ;-)


    Escenas laborales

Por lo laboral (que diría Proteusa*, está si que sería una historia digna de contar, de recontar. Pero no es momento de abrir heridas)
Anochece. Sala comedor. Funcional, aséptica. Tres mesas blancas, sillas de plástico azules, al fondo encimera: microondas, cocinilla eléctrica, pila lavaplatos. Dos trabajadores del turno de tarde ataviados con la vestimenta proporcionada por la corporación almorzando sin prisas. Entra el jefe de mantenimiento.
Jefe de mantenimiento: Qué aproveche. (sin esperar respuesta prosigue acelerado) Chicos ya está operativo el tornillo de arquimedes nº2. No obstante, si no es necesario seguid funcionando con las bombas, por otra parte hemos arrancado el compresor nº2, vigilad la presión y ya operáis como sea necesario, eso es cosa vuestra.
Los empleados escuchan algo aturdidos tanta información tan inesperada.
Operario 1:Vale, no te preocupes... ¿Ya te marchas?
Jefe de mantenimiento: Sí.
Operario 1: A ver a tu niño...
Jefe de mantenimiento: Claro (sonrisa estúpida en la cara)
Operario 2: Para cuando llegues ya estará dormido (con sorna y cierto desinterés)
Jefe de mantenimiento: No (medio indignado)
Operario 1: Puedes pedir una reducción de jornada, ¿no?
Jefe de mantenimiento: Con el trabajo que tenemos es inviable. Si ya no damos a basto, como para andar con reducciones.
Operario 1: Pero tú mujer trabaja...
Jefe de mantenimiento: Bueno ( incómodo ante tanta alusión a su vida personal, bajando la voz) hemos contratado una chica... Venga hasta mañana.
Ambos trabajadores: Hasta mañana ( al unísono)


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Una pequeña escena que puede hacer reflexionar sobre lo estúpido que puede llegar a ser esta sociedad en la que vivimos. Un padre primerizo con un bebe de tres meses, un hombretón que cuando le mencionan a su niño, se enternece ostensiblemente. Tiene interiorizado que la empresa le necesita full time, lo que debido a la carga de trabajo es cierto. Pero igual de cierto es que su vida familiar le reclama.
La sacrosanta productividad en lo alto de la pirámide, lo demás es secundario. Las grandes corporaciones contratan jefes intermedios jóvenes, treintañeros ayudados por algún becario a media jornada. Estos se convierten en delfines de los anteriores y si cumplen su trabajo eficientemente, sus jornadas se van alargando, no así su sueldo. Habitualmente consiguen su objetivo, acabar de jefecillos en otras estaciones menores de la corporación, siguiendo el proceso que terminará convirtiéndoles en unos "idiotas" estresados más.
Los trabajadores desmotivados (otro tipo de idiotas) observan el proceso como quien observa la metamorfosis de un insecto.

*Proteusa es la protagonista de Ese vago resplandor, de Emma Cohen. Por aquella época me lo estaba leyendo y me gustó mucho.


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