Van pasando los días y noto que me cuesta encontrar un momento para pasar por aquí y me resulta curioso porque una de las cosas que más me gustan de este insólito mundo es bloguear, algo tiene que haber en ello cuando lo llevo haciendo desde 2004. Pero hoy, en esta mañana ventosa, preinvernal parece que se han alineado los planetas y se ha hecho un claro entre las obligaciones de la vida, total que aquí estoy tecleando, dando la turra de nuevo, nada más deshacerme de el gorro, los guantes, el palestino, el cortavientos... Como dije antes la mañana estaba tirando a glaciar. Tras dejar a la enana en el cole, hemos ido dando un paseo a la plaza para hacer unas gestiones y como de camino esta la librería me he atrevido a entrar. Digo atrevido, y redundo además en el participio, para enfatizar mi absurdo temor a comprobar si se habían vendido algunos ejemplares de Pinceladas . A veces, nos ponemos en lo peor y me daba vergüenza pasar y preguntar al librero. Algo absurdo porque es un ti...
Hay quien dice que los cuentos son un paso previo a la novela. En Argentina, tierra de cuentistas lamentan que a Borges, el gran escritor al que nunca le dieran el Nobel. Luego están los que desprecian el genero corto por ser demasiado breve, qué tonteria, es como reprocharle a la mar salá, eso mismo, ser salada.
Yo que siempre ando en medio de todo, trato de tener una visión panorámica y no me mojo ni debajo del agua. Creo que todas y todos tienen parte de razón, que todo depende del color del cristal con que se mire.
Pd 1 Mi primera antología de cuentos va viento en popa, con la buena gente de Sueños de papel. Y hasta ahí puedo leer.

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