El adverbio todavía , primo hermano del menos sonoro e incluso más prosaico «aún» es el término elegido para dar nombre a esta maravilla colectiva en formato libro que aún, valga la adverbial redundancia, estás a tiempo de hacerte con ella. Todavía es una colección de relatos de / sobre / por la España vaciada / sentenciada. Varios autores, todos de fuste, de la mano de la Editorial Páramo —un pedazo de descubrimiento para mí— y de los micromecenas que hemos puesto nuestro (desinteresado / interesado) granito de arena, cuentan / narran / relatan nuestros / vuestros pueblos. Nuestros parajes y sus gentes. Al final, lo esencial es invisible para los ojos , que decía el joven príncipe de Saint-Exupéry. De eso se trata, de contarnos b uenas historias, del paisaje emocional . O, si lo quieres de otra manera más concisa todavía: sustrato, flora y fauna: un ecosistema humanizado, que no antropizado .
Like an angel se gestó hace un par de veranos en días un tanto convulsos para mí, el embrión de este relato fue madurando durante un ingreso en la unidad de agudos de psiquiatría del HULP, vamos en el Hospital La Paz de toda la vida. Andaba recuperándome de un episodio depresivo especialmente intenso relacionado con mi bipolaridad. Mientras caminaba pasillo arriba, pasillo abajo, no había mucho más que hacer, me dedicaba a observar a mis compañeros, al personal sanitario, a los celadores... En definitiva, a toda la fauna que pulula por este microhábitat tan reducido. Cabe destacar, como simple detalle, que las puertas de la unidad están siempre cerradas, para entrar te tienen que dar paso desde el control de enfermería y lo más parecido a una zona común donde sociabilizar es el comedor polivalente y el mencionado pasillo. Nada de espacios al aire libre. Pese a estas carencias, el trato con el personal sanitario, en especial con las enfermeras han conseguido que recuerde esos días con cariño y me guste pensar que fueron días de retiro espiritual, una época de reset, de cargar las pilas para salir con energías renovadas.
Ya de vuelta al pueblo, a Valdetorres de Jarama, la historia fue tomando forma en mi cabeza. En esencia se trata de una bonita historia de amor entre dos veinteañeros, con la peculiaridad de que ella, Elena, es enfermera y él, Pedro, un interno desorientado. Está ambientada en los primeros años dos mil y las escenas exteriores más impactantes se desarrollan en un barrio cualquiera de las afueras de Madrid, que perfectamente podría ser Hortaleza y en la mítica Libertad, 8.
Si te has quedado con ganas de saber cómo les va a Pedro y a Elena, si te interesa saber cómo se vive durante y tras un ingreso psiquiátrico puedes echarle un vistazo al relato, es el tercero de los veintiuno que componen Pinceladas de Realidad. Lo tienes disponible en Amazon, tanto en formato digital como en tapa blanda o también puedes pedírmelo a mí y yo con gusto te lo envío.

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