Vivo en un país libre, cual solamente puede ser libre en esta tierra, en este instante, y soy feliz porque soy gigante. Pequeña serenata diurna. Silvio Rodríguez. Hay días en los que uno amanece claro y feliz escuchando la pequeña serenata, como si regresase del monte, quién sabe, a lo mejor de algún sueño florido y montaraz, y le sonríe a la vida. El horroroso bochorno se fue, ya estás en septiembre, ese mes que tanto te gusta, revolotean en tu cabeza cientos de golondrinas en forma de alegres canciones aladas. El lado más racional y más imbécil de tu cabeza, casi tan aguafiestas como ese tipo que pulula por la Junta Municipal del barrio, te quiere cortar el rollo convenciéndote de que solo son ilusiones (benditas ilusiones), que todo está igual que ayer. Pero tú ignoras esas apreciaciones y canturreas: " Felicidad qué bonito nombre tienes... " y te sonríe la chica marroquí de la frutería, te habla de sus largas ...
Like an angel se gestó hace un par de veranos en días un tanto convulsos para mí, el embrión de este relato fue madurando durante un ingreso en la unidad de agudos de psiquiatría del HULP, vamos en el Hospital La Paz de toda la vida. Andaba recuperándome de un episodio depresivo especialmente intenso relacionado con mi bipolaridad. Mientras caminaba pasillo arriba, pasillo abajo, no había mucho más que hacer, me dedicaba a observar a mis compañeros, al personal sanitario, a los celadores... En definitiva, a toda la fauna que pulula por este microhábitat tan reducido. Cabe destacar, como simple detalle, que las puertas de la unidad están siempre cerradas, para entrar te tienen que dar paso desde el control de enfermería y lo más parecido a una zona común donde sociabilizar es el comedor polivalente y el mencionado pasillo. Nada de espacios al aire libre. Pese a estas carencias, el trato con el personal sanitario, en especial con las enfermeras han conseguido que recuerde esos días con cariño y me guste pensar que fueron días de retiro espiritual, una época de reset, de cargar las pilas para salir con energías renovadas.
Ya de vuelta al pueblo, a Valdetorres de Jarama, la historia fue tomando forma en mi cabeza. En esencia se trata de una bonita historia de amor entre dos veinteañeros, con la peculiaridad de que ella, Elena, es enfermera y él, Pedro, un interno desorientado. Está ambientada en los primeros años dos mil y las escenas exteriores más impactantes se desarrollan en un barrio cualquiera de las afueras de Madrid, que perfectamente podría ser Hortaleza y en la mítica Libertad, 8.
Si te has quedado con ganas de saber cómo les va a Pedro y a Elena, si te interesa saber cómo se vive durante y tras un ingreso psiquiátrico puedes echarle un vistazo al relato, es el tercero de los veintiuno que componen Pinceladas de Realidad. Lo tienes disponible en Amazon, tanto en formato digital como en tapa blanda o también puedes pedírmelo a mí y yo con gusto te lo envío.

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