Vivo en un país libre, cual solamente puede ser libre en esta tierra, en este instante, y soy feliz porque soy gigante. Pequeña serenata diurna. Silvio Rodríguez. Hay días en los que uno amanece claro y feliz escuchando la pequeña serenata, como si regresase del monte, quién sabe, a lo mejor de algún sueño florido y montaraz, y le sonríe a la vida. El horroroso bochorno se fue, ya estás en septiembre, ese mes que tanto te gusta, revolotean en tu cabeza cientos de golondrinas en forma de alegres canciones aladas. El lado más racional y más imbécil de tu cabeza, casi tan aguafiestas como ese tipo que pulula por la Junta Municipal del barrio, te quiere cortar el rollo convenciéndote de que solo son ilusiones (benditas ilusiones), que todo está igual que ayer. Pero tú ignoras esas apreciaciones y canturreas: " Felicidad qué bonito nombre tienes... " y te sonríe la chica marroquí de la frutería, te habla de sus largas ...
Ayer cuando pico mi vecina en la puerta con un paquete en la mano estaba tan cansado que ni siquiera lo abri, pero hoy ya con el café del desayuno me he venido tan arriba que he tenido que hacer hasta un reel. Hablo de autoficción, jovenes talentosas y hasta de la gran Sabina, que esta vez la tenemos en su faceta de editora.
He tenido que repetir varias veces el reel para que me lo acepte Instagram. Cada día estoy más torpe y viejuno.
Para terminar tan solo comentar que el lunes que viene me vuelvo a pirar a la playa, por lo que tanto el blog como el proyecto Pinceladas quedarán en estado latente. Si me comentáis algo por redes seguramente tarde en contestar.


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