Vivo en un país libre, cual solamente puede ser libre en esta tierra, en este instante, y soy feliz porque soy gigante. Pequeña serenata diurna. Silvio Rodríguez. Hay días en los que uno amanece claro y feliz escuchando la pequeña serenata, como si regresase del monte, quién sabe, a lo mejor de algún sueño florido y montaraz, y le sonríe a la vida. El horroroso bochorno se fue, ya estás en septiembre, ese mes que tanto te gusta, revolotean en tu cabeza cientos de golondrinas en forma de alegres canciones aladas. El lado más racional y más imbécil de tu cabeza, casi tan aguafiestas como ese tipo que pulula por la Junta Municipal del barrio, te quiere cortar el rollo convenciéndote de que solo son ilusiones (benditas ilusiones), que todo está igual que ayer. Pero tú ignoras esas apreciaciones y canturreas: " Felicidad qué bonito nombre tienes... " y te sonríe la chica marroquí de la frutería, te habla de sus largas ...
| Atalaya de Venturada |
Paseando el otro día a la fresca llegué hasta Valdepielagos, un pueblo diminuto, bastante peculiar, con viejitos improvisando tertulias en plena calle y perros deambulando sin rumbo fijo. Muy de vez en cuando pasa algún coche.
Tuve la suerte de encontrar un bar abierto y pegué la hebra con un señor muy sabio llamado Agustín de las Heras. Días después en una ruta por Venturada, gracias a mi amigo Juan Carlos me enteré que es el cronista oficial del pueblo y ya de paso me habló de las actividades de la asociación cultural en la que participa.
A veces en un simple paseo se aprenden más cosas que en mis horas navegando por internet.
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