Van pasando los días y noto que me cuesta encontrar un momento para pasar por aquí y me resulta curioso porque una de las cosas que más me gustan de este insólito mundo es bloguear, algo tiene que haber en ello cuando lo llevo haciendo desde 2004. Pero hoy, en esta mañana ventosa, preinvernal parece que se han alineado los planetas y se ha hecho un claro entre las obligaciones de la vida, total que aquí estoy tecleando, dando la turra de nuevo, nada más deshacerme de el gorro, los guantes, el palestino, el cortavientos... Como dije antes la mañana estaba tirando a glaciar. Tras dejar a la enana en el cole, hemos ido dando un paseo a la plaza para hacer unas gestiones y como de camino esta la librería me he atrevido a entrar. Digo atrevido, y redundo además en el participio, para enfatizar mi absurdo temor a comprobar si se habían vendido algunos ejemplares de Pinceladas . A veces, nos ponemos en lo peor y me daba vergüenza pasar y preguntar al librero. Algo absurdo porque es un ti...
| Atalaya de Venturada |
Paseando el otro día a la fresca llegué hasta Valdepielagos, un pueblo diminuto, bastante peculiar, con viejitos improvisando tertulias en plena calle y perros deambulando sin rumbo fijo. Muy de vez en cuando pasa algún coche.
Tuve la suerte de encontrar un bar abierto y pegué la hebra con un señor muy sabio llamado Agustín de las Heras. Días después en una ruta por Venturada, gracias a mi amigo Juan Carlos me enteré que es el cronista oficial del pueblo y ya de paso me habló de las actividades de la asociación cultural en la que participa.
A veces en un simple paseo se aprenden más cosas que en mis horas navegando por internet.
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