Hoy cumpliría 106 años Bukowski . Si quisiéramos hacer una broma tonta, diríamos que para ello tendría que haber estado conservado en alcohol. Una broma de mal gusto, que no vamos a hacer. Nuestro hombre además terminó dejándolo o al menos moderando el consumo, según la fuente. Yo no tenía ni idea de lo del aniversario hasta hace un rato. Que estaba sesteando y me ha dado por mirar Instagram. He ido a parar a una publicación estupenda de @labibliotecadedavid . Cuando estoy medio dormido, o recién levantado, que viene a ser lo mismo, me suele agarrar la vena juguetona y no he podido evitar poner un comentario haciéndome un poco el listillo. Buscando provocar, sin complicarme mucho la vida y, de paso, hacer pensar un poco al personal, en especial a los fans. Como la “conversación” que se puede generar en los comentarios de una publicación de Instagram es tan limitada, me lo he traído aquí y así de paso homenajeo, a mi manera, a este señor tan misógino y audaz. Y no...
Has dormido fatal, te plantas las gafas de sol y sales a la calle como un zombi, sin pensarlo demasiado. Hay que trabajar. Te saludan, “hola, ¿qué tal estas?” “Bien” respondes y sigues con lo tuyo. ¿Por qué no decir la verdad? Porque no decir que has pasado una noche de mierda, que te duele todo el cuerpo y que no sabes como vas a terminar el día. Nos cuesta tanto ser sinceros, mostrar nuestras debilidades, sufrimos una especie de imposición social a través de la cual, parece que siempre hay que estar bien y que no se nos permite estar mal. Siempre tenemos que estar alegres y sonrientes o al menos aparentarlo, en las redes sociales todo esto se amplifica, salvo honrosas excepciones, Instagram es un catálogo de felicidad vacía, de falso éxito, de pavos reales desplegando todos sus encantos. Se me ocurre que en estos tiempos en lo que todo se compra y se vende, más que comunicarnos, muchas veces, nos vendemos. Dicen que los amigos son aquellos que te preguntan “¿qué tal estás?” y es...