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El todavía de una ilusión

  El adverbio todavía , primo hermano del menos sonoro e incluso más prosaico «aún» es el término elegido para dar nombre a esta maravilla colectiva en formato libro que aún, valga la adverbial redundancia, estás a tiempo de hacerte con ella. Todavía es una colección de relatos de / sobre / por la España vaciada / sentenciada. Varios autores, todos de fuste, de la mano de la Editorial Páramo —un pedazo de descubrimiento para mí— y de los micromecenas que hemos puesto nuestro (desinteresado / interesado) granito de arena, cuentan / narran / relatan nuestros / vuestros pueblos. Nuestros parajes y sus gentes. Al final,  lo esencial es invisible para los ojos , que decía el joven príncipe  de Saint-Exupéry. De eso se trata, de contarnos b uenas historias, del paisaje emocional . O, si lo quieres de otra manera más concisa todavía: sustrato, flora y fauna: un ecosistema humanizado, que no antropizado .

106 aniversario del gran Bukowski

Hoy cumpliría 106 años Bukowski. Si quisiéramos hacer una broma tonta, diríamos que para ello tendría que haber estado conservado en alcohol. Una broma de mal gusto, que no vamos a hacer. Nuestro hombre además terminó dejándolo o al menos moderando el consumo, según la fuente. Yo no tenía ni idea de lo del aniversario hasta hace un rato. Que estaba sesteando y me ha dado por mirar Instagram. He ido a parar a una publicación estupenda de @labibliotecadedavid. Cuando estoy medio dormido, o recién levantado, que viene a ser lo mismo, me suele agarrar la vena juguetona y no he podido evitar poner un comentario haciéndome un poco el listillo. Buscando provocar, sin complicarme mucho la vida y, de paso, hacer pensar un poco al personal, en especial a los fans.
Como la “conversación” que se puede generar en los comentarios de una publicación de Instagram es tan limitada, me lo he traído aquí y así de paso homenajeo, a mi manera, a este señor tan misógino y audaz.
Y no se puede decir que no me atraiga la gente que mira (o vive, directamente) en los márgenes. Yo mismo trato de hacerlo, comprobando cómo se le notan las costuras al tinglado en el que nos desenvolvemos. Lo que me espanta (y seguramente a él también le pasaría) es que de alguna manera este hombre se ha vuelto mainstream y apenas se habla de otros escritores fundamentales como John Fante (y su alter ego Arturo Bandini), Carver o Cheever por citar a algunos de los más relevantes. El propio Charles señaló a Fante como su Dios literario, Carver es el rey del relato corto, del minimalismo y Cheever algo así como su hermano mayor. A todos se les suele meter, aquí en España, en el saco del realismo sucio. Fueron autores que supieron contar con mucho talento y claridad la cara B del sueño americano. De la euforia y el aparente progreso sin límites que se vivió en Estados Unidos tras la Segunda Guerra Mundial.  Un progreso que, como es conocido, tuvo muchas sombras, entre ellas el problema del alcoholismo, que afectó de una u otra manera a estos cuatro muchachos.
De todos, quitando al cumpleañero, Carver es el más mencionado y reconocido por los escritores actuales, sobre todo por los que siguen escribiendo cuentos. De los otros es complicado escuchar o leer algo, a no ser que lo vayas buscando. Y en las redes sociales, donde no todo es un horror cósmico como muchos piensan, Bukowski sigue siendo reverenciado. Entra muy fácil y tiene frases (o se le atribuyen) muy cañeras e ingeniosas. Le faltaba ser atractivo, aunque para su personaje, tal vez no le hiciera ninguna falta. Insisto, personaje público que seguramente el hoy detestaría. No sé en qué momento se convirtió en el escritor antisistema más comercial del mundo. Viene a ser como cuando te compras la típica camiseta de los Ramones en AliExpress.
Así que nada, felicitamos post mortem al bueno de Charles, que quizás haya envejecido mejor como personaje que como escritor y recomendamos fervientemente echarles un ojo a los escritores mencionados, incluido al homenajeado, claro.

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