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Felicidad

Vivo en un país libre,   cual solamente puede ser libre  en esta tierra,   en este instante,   y soy feliz   porque soy gigante.    Pequeña serenata diurna. Silvio Rodríguez. Hay días en los que uno amanece claro y feliz escuchando la pequeña serenata, como si regresase del monte, quién sabe, a lo mejor de algún sueño florido y montaraz, y le sonríe a la vida. El horroroso bochorno se fue, ya estás en septiembre, ese mes que tanto te gusta, revolotean en tu cabeza cientos de golondrinas en forma de alegres canciones aladas. El lado más racional y más imbécil de tu cabeza, casi tan aguafiestas como ese tipo que pulula por la Junta Municipal del barrio, te quiere cortar el rollo convenciéndote de que solo son ilusiones (benditas ilusiones), que todo está igual que ayer.  Pero tú ignoras esas apreciaciones y canturreas: " Felicidad qué bonito nombre tienes... " y te sonríe la chica marroquí de la frutería, te habla de sus largas ...

Aquellas noches

Tengo la sensación de que siempre he andado trasteando con esto de los blogs . En el anterior publiqué esta pequeña historia, allá por el 2013, que me da muy buen rollo y me ha dado por rescatarla aquí. Sólo corrijo alguna coma y algunas erratas, aunque ahora cambiaría bastantes cosas. Imagen de autoría desconocida. Al fin llegó la tarde del viernes, la vida estaba fuera de aquel instituto, que parecía encerrado en si mismo. Estaba fuera y estaba muy viva. Solo había que esperar a que cayese la noche o cayese el sol según se mire. El ritual era recurrente, comenzaba en el suburbano. Por los intestinos de la ciudad Tomás podía observar un catálogo de seres variopintos, la mayoría se desplazaban con el mismo propósito pero con distinta estética, distinta actitud. Le encantaba este momento, a cada grupito o a los que como él iban solos les asignaba una zona de marcha. Estas niñas tan bien vestiditas y tan tontitas a Bilbao, estas otras también muy arregladitas pero con un toque alternati...