El adverbio todavía, primo hermano del menos sonoro e
incluso más prosaico «aún» es el término elegido para dar nombre a esta
maravilla colectiva en formato libro que aún, valga la adverbial redundancia, estás a tiempo de
hacerte con ella.
Todavía es una colección de relatos de / sobre / por la
España vaciada / sentenciada. Varios autores, todos de fuste, de la mano de la
Editorial Páramo —un pedazo de descubrimiento para mí— y de los micromecenas
que hemos puesto nuestro (desinteresado / interesado) granito de arena, cuentan
/ narran / relatan nuestros / vuestros pueblos. Nuestros parajes y sus gentes.
Al final, lo esencial es invisible para los ojos, que decía el joven príncipe de Saint-Exupéry. De eso se trata, de contarnos buenas historias, del paisaje emocional.
O, si lo quieres de otra manera más concisa todavía: sustrato, flora y fauna: un ecosistema humanizado, que no antropizado.

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