Ampuero, Trías y Fernanda Melchor, las tres talentosas Fernandas, rebosan tanto éxito en lo puramente literario, al final es lo que importa, como en su relación con las ventas y la siempre complicada industria editorial. A las tres las suelen incluir en eso tan controvertido que han dado en llamar el nuevo boom latinoamericano, junto a ellas también meten en el saco a otras tan brillantes como: Mariana Enríquez, Mónica Ojeda, Schweblin o Selva Almada.
Lo del boom parece un poco forzado, como forzado lo fue el ya tan manoseado de los sesenta. Un servidor, que no dejo de ser un simple escritor con bastante curiosidad, sin hacer ningún tipo de análisis pseudosociológico, sí intuyo algo de carácter generacional y femenino, claro. Como si por fin el sector y de la mano los lectores, nos hubiésemos quitado la venda y hubiésemos empezado a disfrutar con estas lecturas maravillosas. La supuesta hegemonía anglosajona, cierto machismo en el mundillo, o peor, condescendencia y ya, más concretamente, eso tan español de no mirar más allá de nuestras fronteras a no ser que sea para pillarte el último bestseller de un estadounidense de apellido impronunciable.
Es cierto que aquí, en la piel del toro, en cuanto a escritoras (y escritores) no vamos mal servidos. Así, a bote pronto, me vienen a la cabeza: Iria Collazo López, Urraca, Laura C. Vela o Lucía Solla Sobral. Quizás no llegamos a esa febril efervescencia del otro lado del océano, como ya apunté antes, no seré yo quien teorice al respecto. Además, no se trata de una competición. Si hay buena salud en la narrativa escrita en español, ya sea en un hemisferio o en otro, pues de mil amores, que decía Alfredo Landa en El bosque animado.

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